
La actividad turística londinense como fan de Queen puede ser muy intensa si se desea seguir a fondo los pasos de la increíble banda comandada por quien, posiblemente, fuera el mayor frontman del Rock inglés: Freddie Mercury. Seguramente la meca sea el número 1 de Logan Place, la casa donde vivió sus últimos años Freddie, hasta su desaparición física. Si se acercan a la zona en el Underground londinense, la estación de metro Earls Court es la má cercana y tiene dos salidas principales: una hacia Warwick Road, la otra por Earls Court Road. Por ésta se accede algo más rápido a Logan Place. Se sale entonces, por Earls Court Road hasta llegar a W Cromwell Road, que la atraviesa (Nota: muy cerca de allí, en el 153 Cromwell Road, vivió Alfred Hitchcock). Cruzando ésta y caminando aproximadamente 50 metros más, aparece a la izquierda, Logan Place, que es una estrecha arteria donde se encuentra la casa que buscamos. La calle es una especie de pasaje bastante largo, de más o menos 150 metros de extensión, entre casas con árboles frondosos y mucho silencio. Y al fondo, a la izquierda, la mansión Mercury. Un alto muro rodea la vivienda, aunque se puede apreciar sin problemas su parte superior. Es fácilmente distinguible por su puerta con la leyenda “Garden Lodge” y otrora estaba permanentemente llena de graffittis y mensajes de amor hacia el gran cantante detrás de placas de plástico trasparente. Hoy ya no: su propietaria actual, Mary Austin -la ex novia de Mercury y quien estuvo hasta el final junto al gran cantante- se encargó muy bien de dejar en claro a los fans que eso ya no es algo bien recibido y solicita enfáticamente no dejar graffities ni nada en su propiedad. En esta casa, el 24 de noviembre de 1991, apenas unas horas después de informar al mundo que tenái el virus del SIDA, Freddie Mercury murió. Y en el 1 de Logan Place, quedó flotando el último suspiro de El Cantante de la Reina. Solo tenía 45 años.